Por qué cada vez más estudiantes eligen Madrid para cursar sus estudios de grado y máster
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Read moreEn la ESE, el programa EXDUCO permite a los estudiantes convertirse en profesores: pueden compartir sus conocimientos, pasiones y experiencias con sus compañeros.
La sesión Exduco de Mftah Alzadimah versó sobre «Un debate filosófico sobre la libertad en la era digital».
Esto dio lugar a un animado debate: ¿somos realmente libres en un mundo hiperconectado? ¿O la tecnología nos limita más de lo que pensamos? Una sesión estimulante y cautivadora.
Le preguntamos a Meftah qué le llevó a elegir este tema.
Elegí «Libertad en la era digital» como tema para mi sesión exduco porque es algo que moldea silenciosamente casi todo lo que hacemos, y sin embargo rara vez nos detenemos a cuestionarlo. Pasamos horas en línea todos los días, compartiendo opiniones, creando identidades, manteniéndonos informados, sin preguntarnos quién controla estos espacios o cómo es realmente la «libertad» en ellos. Quería crear un momento en el que pudiéramos detenernos, dar un paso atrás y reflexionar de forma más consciente sobre el mundo digital en el que nos movemos con tanta ligereza.
A comienzo de la sesión, no tenía un mensaje concreto que transmitir. Tenía curiosidad por saber cómo viven los demás la libertad digital en sus vidas. ¿Es una experiencia estimulante? ¿Limitante? ¿Algo intermedio? Esperaba que el debate fuera abierto, en lugar de académico, y que la gente se sintiera cómoda hablando de su experiencia personal, aunque sus ideas aún estuvieran confusas o incompletas.
La conversación resultó ser más interesante de lo que esperaba. La gente compartió reflexiones sinceras sobre las redes sociales, la privacidad, la presión online y la sensación de estar constantemente conectados. Algunos hablaron de cómo las plataformas digitales les habían dado voz, permitiéndoles conectarse más allá de las fronteras o abordar de forma más activa cuestiones políticas y sociales. Otros describieron una sensación de cansancio o malestar, la presión de ser visibles, el miedo a ser juzgados o la conciencia de que nuestros datos son constantemente rastreados.
Lo que más llamó la atención fue la forma en que los diferentes orígenes habían moldeado las opiniones de las personas. Los estudiantes procedentes de países en los que los espacios en línea están más controlados o supervisados solían considerar Internet como un espacio valioso para la expresión y el acceso a la información. Para ellos, la libertad digital era valiosa, incluso frágil. Por su parte, otros, especialmente los que habían crecido con acceso constante a Internet, se mostraban más escépticos y se centraban más en el poder de las grandes empresas tecnológicas, los algoritmos y las formas sutiles en que las decisiones pueden verse influidas sin que nos demos cuenta. Estas perspectivas contrapuestas no chocaron entre sí. Al contrario, añadieron profundidad al debate y animaron a todos a pensar más allá de su propia experiencia.
A medida que avanzaba la conversación, quedó claro que la libertad en la era digital no es algo que podamos definir en una sola frase. Depende de dónde vivamos, de lo que hayamos vivido y de cómo la tecnología interactúe con el poder y la responsabilidad. Lo que más me gustó fue la forma en que las personas se escucharon unas a otras. El debate no pareció apresurado ni polémico. Al contrario, creó un espacio para la reflexión, la duda y una curiosidad genuina.
Salí de este exduco con la sensación de que el verdadero valor no residía en llegar a conclusiones, sino en plantear las preguntas adecuadas. La conversación estimuló el pensamiento crítico, animó a las personas a reconsiderar sus propios supuestos y puso de relieve lo compleja y personal que es la libertad digital. En este sentido, el debate en sí mismo pareció una expresión de libertad: abierto, reflexivo y moldeado por múltiples voces en lugar de por una sola.
Como nos recuerda nuestro presidente y fundador Elio D’Anna, la raíz de «educar» proviene del latín ex-duco: sacar fuera. Las sesiones de Exduco permiten a los estudiantes sacar a relucir su originalidad y revelar la belleza de su singularidad: su sueño.
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